jueves, 6 de septiembre de 2007

Aquaman: American Tidal

Cuando Planeta comunicó (sí que lo hizo) hace tiempo a través de su editor DC, David Hernando, que publicaría la saga American Tidal (Aquaman # 15-20, Abril a Septiembre de 2004) me alegré mucho porque creo que es una muy buena introducción al personaje, sin cruces con otros personajes ni colecciones y sin lastres de continuidad, y que podía haber tenido el suficiente éxito como para mantener la publicación de la serie. Pero lamentablemente parece que el arco elegido por Planeta para comenzar la publicación de Aquaman en España ha sido el del cambio de cabecera a Sword of Atlantis (desde el número 40 en adelante de la serie) y corresponde al One Year Later del personaje, que sale este mismo mes. Aunque también puede cumplir con las condiciones que comentaba antes (de introducción, continuidad y demás) y represente un nuevo inicio para la colección, lamento la decisión.

Esta saga significa el arranque de la etapa de Will Pfeifer y de Patrick Gleason en la serie y, como tal arranque, Pfeifer aprovecha para sentar unas nuevas bases en la colección sin renunciar a la profundidad (nunca mejor dicho) de la personalidad de Aquaman, lleno de facetas y que a pesar de arrastrar un largo pasado no se ve en la necesidad de contárnoslo en ningún momento. La saga comienza con el inexplicable y trágico hundimiento en el océano de la mitad de la ciudad de San Diego, lo que a lo largo de estos números será el principal misterio a resolver y nos reservará sorpresas número tras número, aunque la trama adolece de una tremenda linealidad, lo que potencia la sensación de lentitud de la misma. En cualquier caso, el guionista tarda demasiados números en plantearnos las bases de lo que será su serie a partir de ese momento y quizás nos podría haber contado lo mismo en un par de números menos, si bien no llega a hacerse pesado ya que, como decía, guarda sorpresas para todos los números.

Por su parte Patrick Gleason se nos revela como un dibujante bizarro y contundente (mérito también de las tintas de Christian Alamy) a la hora de dibujar la regia anatomía de Aquaman, que no rehuye el uso de complejas perspectivas para mostrarnos la tridimensional profundidad de los mares, aunque a veces tanto riesgo nos haga perdernos, pero pocas veces. En cualquier caso, este riesgo es bienvenido frente a los rígidos esquemas de otros dibujantes. En cierto sentido me recuerda a Doug Mahnke pero con unas figuras más hiper-desarrolladas y un volumen en sus líneas más próximo a Ed McGuiness.

Por supuesto, no puedo olvidar la labor de portadista de Alan Davis que sella de esta manera también el inicio de esta nueva etapa en la colección realizando las portadas de estos números (después sería el propio Gleason el encargado de las mismas).

En definitiva una pena que nos quedemos sin ver este material en España, aunque ya puestos lo suyo sería empezar por el volumen anterior de la serie de Peter David, eso está claro.



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